Familia Rigal

El Pastor Ramón Rigal trasladado a área de mayor severidad en la Prisión Provincial de Guantánamo

El pastor Ramón Rigal fue trasladado a un régimen de mayor severidad en la Prisión Provincial de Guantánamo, aunque no ha cometido ningún hecho delictivo y según el reglamento penitenciario cambios de régimen de este tipo son aplicables a presos con penas de muerte conmutadas o autores de delitos en la misma prisión. Al estar en ese tipo de régimen el pastor no puede salir en libertad condicional y las visitas se le reducen a una al mes.

El pastor cumple la sanción de dos años de privación de libertad a la que fue sentenciado el 22 de abril por el Tribunal Municipal Popular de Guantánamo (TMPG) que el pasado 13 de junio ratificó la sanción, sin realizar vista de apelación, sino limitándose a estudiar las actuaciones, haciendo oído sordo a la solidaridad internacional por este caso que incluye declaraciones de la Comisiόn de USA para la Libertad Religiosa Internacional (USCIRF), de Solidaridad Cristiana Mundial (CSW), de la Asociaciόn de Juristas Evangélicos de Brasil (Anajure), e incluso de una resolución conjunta el 23 de mayo de los senadores Mike Braun de Indiana, Marco Rubio de la Florida, Ted Cruz de Texas y Tom Cotton de Arkansas; así como de organizaciones cubanas tales como la Liga  Evangélica de Cuba, el propio Instituto Patmos o la plataforma ciudadana Cuba Decide o la UNPACU que anuncia que se encuentra “preparando condiciones para educar a los hijos de los activistas que estén dispuestos a sacarlos de esas escuelas donde los adoctrinan y deforman.”  

Ayda Expósito, la esposa del pastor Ramón Rigal, también cumple un año de privación de libertad en la prisión de mujeres de Guantánamo por el supuesto delito de “Otros Actos Contrarios al Normal Desarrollo del Menor”, previsto y sancionado en el artículo  315.3 del Código Penal. En el caso del pastor la sanción de un año de privación de libertad es por el mismo supuesto delito, más otro año de igual condena por el supuesto delito de Asociación Ilícita, previsto y sancionado en el artículo 208.2  del Código Penal, pues las autoridades argumentan que la iglesia que representan no está reconocida legalmente, quedando expuesto el propio régimen, que es quien no la reconoce,  como flagrante violador de las libertades religiosas.

Los pastores Adya y Ramόn permanecen en prisión desde el 19 de abril de 2019. El derecho de los padres a escoger la educación que quieren para sus hijos se reconoce en el artículo 26.3 de la Declaración Universal de Derechos Humanos; y en el artículo 29.2 de la Convención sobre los Derechos del Niño – ratificada por Cuba – que establece que “nada de lo dispuesto en el presente artículo se interpretará como una restricción de la libertad de los particulares y de las entidades para establecer y dirigir instituciones de enseñanza”.

Adya y Ramόn se atrevieron a llevar a la práctica el sentir de cientos de miles de padres cubanos, que prefieren otra opción a la única posible desde hace décadas en Cuba, impuesta por el Partido Comunista que monopoliza la educación de todos los niños cubanos, totalmente politizada e ideologizada. La conciencia cristiana de Adya y Ramόn se sentía violentada al permitir que sus hijos asistiesen a escuelas donde les intenta imponer constantemente doctrinas políticas agresivas a su Fe y con altas dosis de violencia, de lo cual es una muestra la consigna que se obliga a gritar cada día a los niños de: “Pioneros por el Comunismo, ¡seremos como el Ché!”. Adya y Ramón no están de acuerdo en que se imponga a sus hijos ni el comunismo – flagelo que junto al nazifascismo ocasionό millones de muertos en el siglo XX, y que otros tantos podría sumar en el siglo XXI de continuar la preocupante promociόn de la cual precisamente Cuba constituye un foco – ni el ejemplo de figuras de terroristas culpables de crímenes de lesa humanidad, como el Ché Guevara. Fue por tal razόn que consiguieron los permisos necesarios del prestigioso Colegio Hebrόn en Guatemala que los avalό para que pudiesen impartir ellos mismos la educaciόn a sus hijos Joel y Ruth, de nueve y trece años respectivamente, mediante la conocida modalidad de “educaciόn en casa” (home school).   La preocupaciόn de estos padres por la educaciόn de sus hijos, así como el derecho a la libertad religiosa que deberían poseer todas las denominaciones religiosas en Cuba de participar en la educaciόn de los niños cubanos mediante escuelas privadas o colegios como los que poseyeron en el pasado, es la razόn por la que el régimen llevό a Adya y a Ramόn a prisiόn; de manera ejemplarizante, como un escarmiento para impedir el ejemplo de ellos a otros padres cubanos que piensan de forma similar, de los cuales ya algunos comenzaban a sumarse.        

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