El papel de la iglesia checa en la primavera de 1968 y la caída final del comunismo en 1989: el ejemplo de Joseph Hromadka como fundador y líder del Consejo Mundial de Iglesias y su ejemplo para el Consejo de Iglesias de Cuba (I)

“Sazona con sal todas tus ofrendas de grano, para acordarte del pacto eterno de Dios. Nunca te olvides de poner sal a tus ofrendas de grano” (Levítico 2:13).

“Y cada sacrificio será salado con sal. La sal es buen apara condimentar, pero si pierde su sabor, como la harán salada de nuevo? Entre ustedes deben tener las cualidades de la sal y vivir en paz unos con otros.” (Marcos 9:49-50).

por el Rev. Mario Félix Lleonart Barroso

En septiembre de 2015, participé en la edición 19 del Fórum 2000, evento fundado por Václav Havel y que se celebra anualmente en Praga. Entre mis actividades extra Fórum procuré visitar la Facultad Teológica Protestante de la Universidad Charles  en Černá 9, 11555; fundada en Praga el 28 de abril de 1919.

Llamó poderosamente mi atención el emblema de esa Facultad. Un cáliz en el centro mismo simboliza su vínculo con la herencia de la Reforma Checa, especialmente con la Reforma Husita, que reintrodujo la recepción del cáliz por parte de los laicos en las celebraciones de la Cena del Señor. A la izquierda y a la derecha del cáliz, hay dos referencias a las Escrituras: Levítico 2:13 y Marcos 9:49. En ambos pasajes se encuentra la palabra “sal”. En la mitad superior del diseño redondo pueden leerse las palabras en latín: SAPERE, AGERE, LOQUI, que significan en español: pensar, actuar, hablar. El origen histórico de este lema se remonta a Jan Amos Komenský (Comenius), el último obispo de la antigua Unidad de los Hermanos. La conexión entre el lema y las dos citas de las Escrituras se esclarece cuando nos percatamos de que las letras iniciales de las tres palabras en el lema (Sapere, Agere, Loqui) forman la palabra latina SAL.

Tanto en Levítico 2:13 como en Marcos 9:49 se hace referencia a la sal como un ingrediente adicional que se disuelve y dispersa a lo largo de la ofrenda de sacrificio. Y esta autodisolución y autodispersión deberían ser experiencias diarias para los creyentes y para las iglesias, por supuesto también para los creyentes cubanos. Al poner en tela de juicio los propios instintos de autoconservación, esto compromete todo nuestro pensamiento, acción y discurso al servicio de las comunidades cristianas y cívicas, nos advierte y protege contra la corrupción del egoísmo, y nos alienta a servir desinteresadamente a los excluidos. Esta reflexión reta a los creyentes cubanos a no perder la dimensión de la abnegación y la renuncia voluntaria, sin las cuales no es posible la dignidad humana.

En mi visita a la Facultad Teológica Protestante de la Universidad Charles fui recibido por el profesor Peter Morée, uno de los editores de la prestigiosa revista teológica
¨Communio Viatorum¨, fundada en 1958; y quien desde 2001 realizό visitas regulares a nuestros seminarios en Cuba, incluyendo nuestro Seminario Teológico Bautista “Luis Manuel González Peña”, en la ciudad de Santa Clara, donde tuve la bendición de servir como profesor de Nuevo testamento entre 2006 y 2016. Peter fue además el Jefe del Proyecto de Investigación “Josef Lukl Hromádka (1889-1969) y el protestantismo checo en 1945-1989”, respaldado por la Academia de Ciencias de la República Checa (2008 – 2011).

El gran teólogo reformado checo Josef Hromádka había sido el decano de este Seminario precisamente durante la mayor parte de las décadas de 1950 y 1960, que por entonces se conocía como la Facultad Comenius, ya que en 1950, el estado comunista decidió que la Facultad se dividiera en dos escuelas: la Facultad de Teología Hus para estudiantes de la Iglesia Checoslovaca Husita, y la Facultad de Teología Protestante Comenius para estudiantes de la Iglesia Evangélica de los Hermanos Checos y las iglesias más pequeñas. No fue sino hasta después de la caída del régimen comunista en 1989, cuando se abrieron nuevas oportunidades para la Facultad Comenius, hubo un gran aumento en el número de estudiantes y la Facultad Comenius se incorporó a la Universidad Charles y pasó a llamarse Facultad Teológica Protestante, mudándose en 1995 a locales más grandes en su sitio actual.

Recuerdo la emoción que sentí durante mi visita cuando tuve en mis manos documentos originales de Hromádka, que son conservados allí. Su vida y obra resultan apasionantes y puedo entender muy bien ahora el por qué no se habla prácticamente de él en Cuba. Su nombre no es común ni siquiera entre los líderes del Consejo de Iglesias de Cuba (CIC) pese a que él fue presidente por más de diez años (1958 – 1969) de la Conferencia Cristiana por la Paz, y uno de los fundadores y principales líderes del Consejo Mundial de Iglesias (CMI, en inglés, World Council of Churches, WCC).

Los acontecimientos previos a la Segunda Guerra Mundial significaron una prueba muy dura para muchos como él que experimentaron la euforia de la paz de 1918. La caída de Checoslovaquia, y el aparente triunfo del nazismo en los primeros años de la guerra, llevaron a muchos a la mayor desesperación. Acorde a sus principios cristianos Hromadka se opuso abiertamente al hitlerismo antes y después de Múnich. Karl Barth le escribió una carta instándole a abandonar su país en virtud de los riesgos que corría dado su compromiso político. Con su familia salió de Praga en 1938, rumbo a USA, nación que lo acogió por diez años y donde tuvo la oportunidad de enseñar como profesor invitado de Apologética y Ética Cristiana en el Seminario Teológico de Princeton.

Hromadka tenía justificados motivos para sentirse derrotado por el dolor, la frustración y la desesperanza; pero esto no ocurrió, como lo prueba “Condenación y resurrección”, su libro escrito durante su quehacer académico en Princeton, y que aborda el tema de la esperanza, que nace de la experiencia de primero la cruz y luego la resurrección. Era la respuesta profunda de un hombre de fe a los problemas que planteaba esa inquietante hora de la historia humana. La edición original fue publicada con una introducción de John A. Mackay, el teólogo reformado escocés, uno de cuyos primeros libros, “Prefacio a la Teología Cristiana” fue una influencia formativa en el Seminario de Teología de Matanzas (SET) por muchos años y quien en 1963 fue invitado especial al Primer Instituto Nacional Presbiteriano, disertando sobre “la Naturaleza y Misión de la Iglesia en Cuba Hoy”, usando el lema de la Conferencia de Oxford de 1937: “Que la Iglesia sea la Iglesia”. Desafío por cierto hoy más vigente que nunca para las iglesias cubanas.

El libro “Condenación y resurrección” es una meditación clara de que, por la obra de la gracia de Dios en Jesucristo, luego de la catástrofe, el futuro se abre para intentar una nueva creación. Creer esto fue la razón por la cual, luego del fin de la guerra, visitó Checoslovaquia en 1946 y 1947, y retornό, definitivamente, en 1948.  Este regreso constituía una experiencia de encarnación en la nueva realidad checa, la del socialismo real. A medida que pasaba el tiempo, y ante el cariz de falta de flexibilidad que demostraba el gobierno de Novotny en la conducción del socialismo checoslovaco, una tremenda inquietud se fue apoderando de Hromadka, de ahí que saludara con enorme alegría el advenimiento de la “Primavera de Praga”.

El 21 de agosto de 1968 los tanques soviéticos invadieron Praga, y Hromadka reaccionó no en la dirección que pretendían las presiones de la KGB. En una célebre carta al embajador soviético en Praga, protestó contra acto tan arbitrario en nombre de su pueblo. Los meses que siguieron los pasó enteramente comprometido en nombre de la fe y en contra de la ocupación soviética. Como represalia a su protesta fue obligado a renunciar como Presidente de la Conferencia Cristiana por la Paz en noviembre de 1969 y murió seis semanas después, el 26 de diciembre de 1969. En la caída del comunismo, veinte años después, era evidente la influencia de creyentes dignos como Josef Hromadka, y ese legado trasciende fronteras, para convertirse en desafío hoy para los creyentes cubanos, y en su caso, por tratarse de fundador y líder emblemático del CMI, constituye un reto directo a los líderes del CIC. El mismo reto que nos lanza a todos el emblema de la Facultad Teológica Protestante de la Universidad Charles: pensar, actuar, hablar; ser sal.

Este podcast aborda el foro del Instituto Patmos “El papel de la iglesia checa en la primavera de 1968 y la caída final del comunismo en 1989: el ejemplo de Joseph Hromadka como fundador y líder del Consejo Mundial de Iglesias (CMI) y su ejemplo para el Consejo de Iglesias de Cuba (CIC)”:

El llamamiento de #Bukovski, a treinta años de la caída del Muro de #Berlín (por Mario Félix Lleonart Barroso @maritovoz)

El pasado 29 de octubre el periodista español José María Ballester Esquivias publicό en el periódico ABC el obituario de Vladimir Bukovski quien había fallecido apenas dos días antes, el 27 de octubre, en Cambridge, Gran Bretaña. Ballester tuvo la gentileza de dar a conocer en sus redes sociales que dedicaba el obituario a “todos esos cubanos que han padecido y siguen padeciendo la crueldad del comunismo castrista, al que se enfrentan con extraordinaria valentía”.

Bukovski, junto a otros como Aleksandr Solzhenitsyn, estuvo entre los míticos disidentes soviéticos, sufrió doce años en cárceles psiquiátricas, pero sobrevivió y consiguió dar a conocer a Occidente los horrores del comunismo, y junto a algunos políticos de los Países Bálticos, hace unos diez años tuvo la claridad de proponer instituir lo que, “por analogía con el significado del tribunal al que se alude con este nombre respecto del nazismo, podemos llamar un Nuremberg del comunismo. Está claro que la palabra Nuremberg es una metáfora, un término simbólico que no indica un tribunal internacional idéntico al de Nuremberg, pero que expresa una necesidad histórica e indica un resultado cultural y político que, en realidad, hoy sería más efectivo que un tribunal de justicia en sentido literal.”

La muerte de Bukovski nos deja mucho dolor y un gran vacío, pero es precisamente en memoria suya que debemos realizar esta idea suya del Nuremberg del comunismo, y nada mejor que esta oportunidad de los 30 años que se cumplen, el 9 de noviembre, de la Caída del Muro del Berlín para, “más allá del aspecto jurídico-legal en sentido estricto, que por razones prácticas y formales no es en este caso lo primero, realizar una denuncia mundial de los crímenes de la ideología social-comunista y su intrínseco espíritu totalitario, y llevar a cabo una acción educativa para subrayar su esencia iliberal y evitar su proliferación en las generaciones futuras”.

Tal llamamiento, según nos ha dado a conocer Renato Cristin (University of Trieste, Italy), se anunciará este 7 de noviembre en Roma, refrendado por centenares de organizaciones y personalidades, entre las cuales el Instituto Patmos es firmante, “para que el Comunismo sea condenado como lo fue el nazifascismo en Nuremberg”. Dos días después, el 9, día exacto del aniversario del Derrumbe del Muro, se celebrarán conferencias en Madrid, España, y en Trieste, Italia, y también el 11, en Bucarest, la Fundación Eugenio Coposu dará a conocer este importante llamamiento.

Otros muchos eventos alrededor del mundo servirán también para amplificar este documento, tres de ellos en los cuales el Instituto Patmos estará representado serán, el viernes 8 de noviembre al mediodía en una protesta, no por coincidencia en ese preciso día, frente a la Embajada de Cuba en Washington DC, reclamando la libertad de todos los presos políticos, y en especial exigiendo fe de vida de cuatro activistas de la Unpacu detenidos desde el 1 de octubre, entre los cuales se encuentra su líder José Daniel Ferrer. Esa misma noche del 8 de noviembre participaremos en una Ceremonia auspiciada por la organización “Víctimas del Comunismo” también en Washington DC donde se llevará a cabo la entrega de la Medalla de la Libertad Truman-Reagan al pastor luterano Joachim Gauck, quien dirigió oraciones semanales por la paz que ayudaron a iniciar la resistencia popular al régimen comunista y finalmente dieron lugar a las manifestaciones de protesta en 1989. Y entre el 21 y 23 de noviembre seremos parte en Boston de la Conferencia “Hacia una sociedad libre y virtuosa: la caída del muro de Berlín y el marxismo en la era moderna” invitados por Acton Institute.

La iniciativa del llamamiento ideado por Bukovski trascenderá su partida física, y se articula, por lo pronto, según Cristin, en dos fases, la primera de las cuales ya tuvo lugar, liderada por él mismo, y que consistió en reunir alrededor de doscientas firmas relevantes en todo el mundo en apoyo a este justo llamado; y la segunda, la de hacerlo público, ocurrirá este 7 de noviembre, para obtener el mayor número posible de adhesiones, y colaboradores directos de Bukovski preparan un sitio dedicado a través del cual el llamamiento será hecho público.

Si realmente pretendemos que en el mundo impere la justicia no queda de otra, el comunismo es tan culpable como el nazifascismo en la misma medida millonaria de cada una de sus víctimas, y como culpable, es imprescindible sentarlo, de una vez por todas en su propio “Nuremberg”.